Leyendas urbanas de internet 2.

 Leyendas Urbanas de internet 2

Hay algunas historias de terror que se transmiten a través de la web, no obstante, en este caso he traído una especial, una que se teme como real. No recuerdo donde la leí o escuché por primera vez, y además la contaré de memoria, así que puede que algunos detalles en la misma no sean fidedignos del relato original. Igualmente, el nombre de la misma lo elegí yo.



El astronauta

Hace ya mucho tiempo, durante los inicios de la estación espacial internacional, había 2 astronautas que tenían un trabajo importante, estos dos tendrían que tomar las herramientas necesarias y salir al exterior de la estación espacial para realizar un arreglo a algunos circuitos que lo necesitaban. Para esto, debían retirar la compuerta de seguridad y reparar el daño.

Ambos se estaban preparando, se pusieron su traje, guardaron las herramientas que necesitaban en un saco y, después de avisar a la base de la tierra que estaban a punto de hacer el trabajo, empezaron a subir por las escaleras hasta la escotilla. El primero salió, llevaba un destornillador especial en la mano para empezar a abrir la compuerta exterior; cuando los dos estaban fuera, mientras el primero soltaba los ajustados tornillos, el segundo se percató de que había dejado el saco de herramientas dentro, así que le avisó a su compañero y procedió a regresar por las herramientas.

Cuando él regresó por estas le pareció sentir algo extraño, sin embargo, no le dio ninguna importancia. Subió por las escaleras hasta la escotilla nuevamente, cuando asomó la cabeza, la sangre se le puso helada... Vio como su compañero se alejaba velozmente de la nave sin la posibilidad de volver, esto en una época en la que todavía no se usaba la cuerda de seguridad que sostiene a los astronautas.

Resulta que mientras que el sujeto regresaba por las herramientas, el otro logró quitar todos los tornillos de la compuerta, no obstante, esta se encontraba atascada al parecer, así fue como el astronauta decidió hacer fuerza hacia él mismo para desatascarla. La compuerta salió disparada a una velocidad y fuerza impresionante, de esta forma empujó al sujeto hacia la profundidad del espacio.


Sin poder hacer nada, el otro se quedó mirando, pidiendo ayuda a la gente de la base en la tierra. Su única respuesta después de un silencio sepulcral fue "No podemos hacer nada". De esta forma quedó sentenciada la vida del pobre astronauta, a la deriva y en la soledad e inmensidad del gélido espacio exterior. Con unos 40 minutos de oxigeno restante, lo único que hizo el astronauta fue despedirse en llanto y, acto seguido, cortó toda comunicación con su compañero y los demás.

40 minutos... 40 minutos de un viaje tétrico y desesperante, 40 minutos de angustia y soledad en los cuales el pobre hombre lo único que podía hacer era arrepentirse de su error y observar el panorama del universo y su inmensidad.  Eventualmente el hombre murió. Además, es totalmente factible que, incluso a día de hoy, su cuerpo siga vagando por el espacio, en un viaje interminable a causa de la falta de las medidas de seguridad de la época... se dice que es así, como se empezó a usar la cuerda de seguridad en la estación y, en general, en cualquier viaje al espacio exterior.




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